Los cuentos de hadas… si existen


03 Feb

Buscando relaciones perfectas.

Antes de comenzar quiero compartirles que, mucho de lo que leerán a continuación, parte de unas cuantas lecturas existencialistas, otro tanto de ideas concebidas durante mi paso por la vida, pero gran parte de ello de las experiencias que me he regalado a lo largo de este trayecto.

Pero antes de comenzar, quiero preguntarte: ¿Alguna vez soñaste con encontrar a ese príncipe o princesa perfectos, que amoldaran exacto a ese ideal que soñaste, que construiste?

Déjame decirte que, según mi creencia, contrario a lo que en la actualidad muchas personas dicen, yo pienso que los cuentos de hadas existen…  al menos para mí, así sucedió. 

Sin embargo, vivir un cuento de hadas, no siempre se traduce en días ideales, perfectos, en el príncipe azul sin defectos y menos, mucho menos en ese amor utópico que desde pequeños pensamos encontrar, ¡No!  Porque si queremos vivir de verdad un cuento de hadas, debemos saber y aceptar que, los cuentos de hadas siempre siempre tienen todos los personajes, todas las situaciones, escenarios, y personajes:  el villano, los amigos, el amor, las tormentas, los días oscuros y fríos y los días soleados y frescos en el bosque.

Algunos estamos tan acostumbrados a conocer, ver, historias de amor en las que el destino, la vida, tomó todas las decisiones por los personajes principales y al final los colocó ahí, justo dónde debían estar para conocerse y de la nada ¡Pum! Se amaron…  Así, sin más, ella no tenía un solo defecto y El, era más que perfecto, o bueno, así parecía, porque en toda la historia los diálogos fueron mínimos, apenas un ¡Te espere toda la vida! Y un beso romántico, el destino hizo su labor. Y entonces, nos creímos esta Falacia de que el amor, o mejor dicho la atracción mágica, todo lo podía y los personajes no tenían más que plantarse ahí y desear que sucediera para que ser felices por siempre jamás.

Esta percepción de los cuentos de hadas es la que le ha quitado realismo, la que nos podría llevar a pensar que ese amor ideal y duradero no existe, y déjame decirte que,  lo que posiblemente , NO EXISTE, es un amor que así sin mas y con solo desearlo suceda de manera ideal, no creo que exista un cuento de hadas real en el que no hayamos tenido que saturar los días de diálogos, en el que no hayamos tenido que limpiar los espejos para vernos sin maquillaje, de la cara y de la mente y del alma los protagonistas de la historia y definitivamente  no creo que en la vida real, el destino o el Universo, hagan el trabajo por nosotros y nos ubiquen en los escenarios ideales, y nos den esos días en que todo marcha de maravilla y cualquier contrariedad se arregla con un beso.

Pero… y ¿Las hadas? ¿Se te ha ocurrido pensar que tal vez las hadas no son esas criaturas pequeñitas que revuelan a nuestro alrededor? No sé, tal vez las hadas sean esas pequeñas decisiones diarias que debes tomar día a día en una relación de pareja, ese Yo interno que reflexiona, y toma decisiones asumiendo la responsabilidad que conlleva en la relación,  aceptando el  cíclico causa-efecto y decide hacerse cargo de sus propios actos,  pero también  aceptando cuando el zapato definitivamente, después de mucho querer ponértelo,  no es de la medida, el cuento de cenicienta, o qué tal vez tienes que usar tus dones,  que el zapato y tú deben moldearse mutuamente y encontrar el cómo  y si no se puede,  aceptar que hay que darle la vuelta a la pagina o buscarte otro zapato,  o  definitivamente andar descalza un tiempo porque el dolor es inaguantable.

Parece complicado, pero tal vez no lo es tanto.  Creo que se trata de conocerse uno mismo primero, de saber que  cuento se quiere vivir y cuanto quiere arriesgar en esa búsqueda,  lanzarse cuan guerrero en su corcel, dispuesto a trabajar con cada obstáculo que la historia presente, pero de manera realista, aterrizada, de saber que las princesas se tiran pedos y el príncipe posiblemente  no nos vaya a leer la mente  cuando tengamos un deseo, que a veces los besos van a sobrar y se van a necesitar palabras y mucha paciencia, de que en muchas ocasiones vamos a caminar hacia escenarios que no son los nuestros y deberemos saber movernos de ese lugar y aprender a caminar solos un rato, porque créeme el destino no va a tomar esa decisión por nosotros.

Se trata de saber que el Dragon no siempre está allá afuera echando fuego. a veces lo tenemos dentro y hay que aprender a domarlo. Que los hechizos y las maldiciones que nos lanzaron de niños no desaparecen por arte de magia y si te aventuras al encuentro de la felicidad, vas a tener que reconocerlos y buscar la forma de curarlos antes de esperar que otro se haga cargo por ti.

Estamos cerca de esa fecha tan esperada y temida por todos, El día de San Valentín. Quiero proponerte que, si vas a hacer un plan para celebrarla, primero pienses en que historia quieres festejar homenajear, en si en verdad hacen falta corazones y chocolates, o solo hay que parafrasear un poco estos detalles y convertirlos en acciones en nuestras relaciones:  celebrando con nosotros mismos, con nuestros amigos o nuestra pareja. Porque los cuentos de hadas los vivimos en cada relación, en cada aventura que celebra el amor o la amistad, hay una historia que crear y que contar.

Llámame romántica, pero creo que los cuentos de hadas existen, creo que definitivamente existen las princesas y los príncipes, los aliados, los dragones y las historias maravillosas, solo que tal vez me di cuenta que, la historia no es como la cuentan en los libros, la historia la vas escribiendo tú. Y ¿sabes qué? Me gusta mucho más la versión que uno mismo puede ir creando día a día.

Dime, ya pensaste ¿Qué cuento de hadas te estas escribiendo?...

Sin más por el momento, me despido contándote que, vivieron felices… casi siempre.

 

Jenny Méndez

Coach 

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